icono-sumario El cartel anunciador de la oferta de ocio a celebrarse en la Monumental de Barcelona este mes de julio es el acto más denigrante, provocador y humillante que ha recibido el toreo en la historia la Tauromaquia

Cartel anunciador de la oferta de ocio de la Monumental de Barcelona I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

C.R.V. > Madridlinea-pie-fotos-noticias

El cartel anunciador de la oferta de ocio a celebrarse en la Monumental de Barcelona este mes de julio es el acto más denigrante, provocador y humillante que ha recibido el toreo en la historia la Tauromaquia. Mientras la Casa Balañá sigue ingresando dinero de los toros y los toreros en las plazas que tiene arrendadas, después de anunciar que no ejercería el derecho constitucional a dar toros en su plaza, ha permitido esta villanía de llamar Gran Corrida Cultural a un evento ferial que nunca pudo llamarse de otra forma porque de lo que se trata es de humillar, mofarse y triturar sentimientos y derechos de los partidarios de la tauromaquia.

Que han de ser pocos y poco agradecidos a ésos, pues siguen toreando y vendiendo toros para las plazas donde Balañá, un paradigma de pésimo traidor en un tartufismo nacionalista esclavo de su negocio, y nadie pone un grano de dignidad en esta tropelía.

Si algo nos diferenció siempre ha sido la rebeldía coherente frente a Reyes y Papas y Leyes que en la Historia nos prohibieron y nos apartaron de la actividad. Si algo nos diferenció no es sólo llorar a nuestros muertos en la arena (se cumple ahora el aniversario de la muerte de Víctor Barrio,) sino vivir con la dignidad intacta, la única forma de dar la cara contra este cainismo atroz, esta petulancia agresiva, esta humillación constante y este odio inservible al que jamás supimos responder con un mínimo de dignidad que haga coherente el toreo y la Tauromaquia. Que tenga razón de ser.

Porque si algo ha mantenido a la Tauromaquia ha sido su dignidad. Rica o pobre, débil o fuerte, Norte o Sur, el toreo y la Tauromaquia fue cosa de honestidad y honor, de virtudes y sacrificios, de palabras cumplidas. Y deshonramos todo ello al plegarnos ante provocaciones humillantes. Hemos perdido la dignidad. No nos la han robado. La hemos vendido por un puñado de monedas.

Balañá sigue ganando dinero con el toro. Al menos mientras nadie le diga al aficionado lo contrario. Nadie del mundo de la cultura clama al cielo por este cartel insultante y agresivo, indecente y guerrillero, intolerable y dinamitero. Nadie del mundo de la política hará nada al respecto. Porque hoy la dignidad tiene un contenido que no es el que hizo de la Tauromaquia la actividad más honesta y de hombría de la Historia de este país.