Ruiz Miguel, el torero que más ‘victorinos’ ha lidiado I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

MARCOS SANCHIDRIÁN > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Francisco Ruiz Miguel no encuentra consuelo posible. Su relación con Victorino Martín iba más allá del ruedo, de los números y de los triunfos. Si creásemos un escalafón, el torero gaditano sería el primero en número de reses, orejas cortadas y Puertas Grandes conseguidas con los toros de la A coronada. ‘Es un día muy triste. Desde hace muchísimos años nos hemos tratados, hemos reído, nos hemos enfadado. Era una relación más allá de un torero con un ganadero. Era un trato muy íntimo, con el cariño que puede tener un hijo hacia un padre’.

‘Victorino me dio consejos y pistas sobre sus toros. Me decía que no había que maltratarlos con la muleta, que había que dar toques muy suaves. Me enseñó mucho acerca del caracter del toro de Victorino en aquel entonces en que aún se estaba formando la gran ganadería que es hoy. Con sus consejos, aporté mi granito de arena a su grandiosidad’, afirma el torero.

Con especial cariño, Ruiz Miguel recuerda su primera tarde con los toros de Victorino Martín. ‘Fue en Vic y suponía mi debut en Francia. Además era la primera corrida que lidiaba bajo el nombre de Victorino. Esa tarde me sirvió para abrirme paso en Francia y comenzar mi historia con este hierro. Toreaba junto con Andrés Vázquez y el padre de Óscar Higares’.

Cuatro ganaderías han marcado la vida de Ruiz Miguel: Miura, Victorino, Murteira y Pablo Romero. ‘Mi finca está repartida en trozos que son gracias a las ganadería que me lo han dado todo. Por eso, una parte de mi pequeño patrimonio, también, es gracias a Victorino Martín’.

Ruiz Miguel se deshace en elogios hacia Victorino: ‘Era un hombre genial, un sabio. En la época en que las ganaderías no funcionaban en las ferias grandes porque se había metido mucho volumen y se rajaban, Victorino me decía que con sus toros nadie comía pipas’. A lo que reconoce: ‘He disfrutado con sus toros pero también he pasado mucho miedo con esa forma de embestir tan fiera pero cuando salía uno bueno… daba gusto verlo venir de lejos. He llegado a ver toros con el hocico sangrando con el pellejo partido de hacer surcos en el albero. Para mí es y será, porque su hijo ha cogido la esencia, la gran ganadería de Victorino’.